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yo no soy el campo

yo no soy el campo
no soy el campo de oligarcas,
no soy el campo de esos que se preocupan únicamente cuando les tocan SU bolsillo y no les importa nada de las injusticias y opresiones que día a día recibe la gente que nada tiene y cada día más le sacan ... gente que no es ese campo
no soy el campo de unos pocos
no soy el campo de la soc rural ni de las federaciones agrarias
berretas y empresariales
no soy el campo de macri, ni de carrió, ni de los kirchner
ni los campos de tinelli, ni de benetton y tantos muchos más.
no soy el campo de los que están preocupados porque no van a ganar tanto dinero
ni del campo que destruye su propia tierra sembrando soja
arrasando árboles y asesinando la vida químicamente
no soy ese campo no soy del campo del cual todos sus dueños viven en las grandes ciudades
y no viven en el campo
no soy del campo que no ama su tierra
y expulsa a los que vivieron su vida y sus vidas en él.
No soy del campo que "no hace piquete" sino corta rutas
el piquete lo hace el pobre...
el que se dice de campo hace "lock out" ...
No soy del campo que dice hacer paro
y no para de cosechar
no soy ESE campo
Pero hay otros campos
constructores de vidas y de sueños ...
de culturas y de futuros
El campo de comunidades y de peones ...
que han tenido y tienen que dejar sus tierras por el avance del otro campo
soy del campo de los que en verdad quieren vivir en la tierra y no vivir de ella.

Así son las diferencias,
y así hay que aprender a mirar
es que todos no somos el campo
ni el campo somos todos
es que el campo no es uno
sino diferentes formas de mirar y concebir al mundo
o cómo un recurso material y económico
o cómo un bien y una forma de vida


Juan ... en movimiento ...

El dragón de la maldad

En América, Europa encontró la iguana.

Esta bestia diabólica había sido presentida por las imágenes de los dragones. La iguana tiene cabeza de dragón, buche de dragón, cresta y coraza de dragón y garras y cola de dragón.


Pero si el dragón era como la iguana es, se equivocó la lanza de san Jorge.

Ella sólo se pone rara cuando se enamora. Entones cambia de color y de ánimo, anda nerviosa, pierde el hambre y el rumbo y se vuelve desconfiada. Cuando el amor no la atormenta, se hace amiga de todos, trepa a los árboles en busca de hojas sabrosas, nada en los ríos por puro gusto y se echa a dormir la siesta al sol, sobre las piedras, abrazada a otras iguanas. A nadie amenaza, no sabe defenderse y ni siquiera es capaz de dar dolor de barriga a los humanos que la comen.


De Eduardo Galeano, Espejos "una historia casi universal"